Bienvenido a Collagium. Un espacio donde se muestran de forma desordenada pequeños instantes congelados de una vida, pensamientos, reflexiones, proyectos... Todo lo que un día tras otro me interesa y conforma pedazo a pedazo mi existencia.


jueves, 2 de diciembre de 2010

Abrigarse en Invierno

Llega el tiempo de las concentraciones invernales  míticas y los moteros tenemos que abrigarnos para evitar que nos cuelguen chupones de hielo de la nariz, mientras nuestros colegas nos bajan de nuestra montura completamente congelados y rígidos. Bragas, pañuelos, sotocasco, sotoguantes, gordos forros interiores del traje de cordura... A veces nada es suficiente para soportar las gélidas temperaturas invernales a lomos de una moto. ¿Qué es lo que nos impulsa a seguir montando cuando el termómetro baja de los cero grados? ¡Qué cruz Señor!

Tenemos la intuición de lo dañino que puede ser el frío para nuestra cuerpo y más si se combina con el efecto del viento, como ocurre montado en moto. La siguiente tabla, recogida del artículo de Wikipedia sobre Sensación Térmica (http://es.wikipedia.org/wiki/Sensación_Térmica) se muestra por ejemplo que sin la equipación adecuada unos inofensivos 10ºC pueden llegar a percibirse como -2.5ºC si circulamos por encima de 50km/h.

Viento en nudos Viento en km/h Temperatura (°C)
Calma Calma 10 7,5 5 2,5 0 -2,5 -5 -7,5 -10 -12,5 -15 -17,5 -20 -22,5 -25 -27,5 -30 -32,5 -35 -37,5 -40 -42,5 -45 -47,5 -50
Sensación térmica por efecto de enfriamiento del viento
3-6 8 7,5 5 2,5 0 -2,5 -5 -7,5 -10 -12,5 -15 -17,5 -20 -22,5 -25 -27,5 -30 -32,5 -35 -37,5 -40 -45 -47,5 -50 -52,5 -65
7-10 16 5 2,5 -2,5 -5 -7,5 -10 -12,5 -15 -17,5 -20 -25 -27,5 -32,5 -35 -37,5 -40 -45 -47,5 -50 -52,5 -57,5 -60 62,5 -65 -67,5
11-15 24 2,5 0 -5 -7,5 -10 -12,5 -17,5 -20 -25 -27,5 -32,5 -35 -37,5 -42,5 -45 -47,5 -52,5 -55 -57,5 -60 -65 -67,5 -72,5 -75 -77,5
16-19 32 0 -2,5 -7,5 -10 -12,5 -17,5 -22,5 -22,5 -25 -30 -35 -37,5 -42,5 -47,5 -50 -52,5 -57,5 -60 -65 -67.5 -70 -72,5 -77,5 -80 -85
20-23 40 0 -5 -7,5 -10 -15 -17,5 -22,5 -25 -30 -32.5 -37.5 -40 -45 -47.5 -52.5 -55 -60 -62.5 -67.5 -70 -75 -77.5 -82.5 -85 -90
24-28 48 -2,5 -5 -10 -12,5 -17,5 -20 -25 -27,5 -32,5 -35 -40 -42,5 -47,5 -50 -55 -57,5 -62,5 -67,5 -72,5 -75 -77,5 -80 -85 -90 -95
29-32 56 -2,5 -7,5 -10 -12,5 -17,5 -20 -25 -30 -32,5 -37,5 -42,5 -45 -50 -52,5 -57,5 -60 -65 -67,5 -72,5 -75 -80 -82,5 -87,5 -80 -95
33-36 64 -2.5 -7.5 -10 -15 -20 -22.5 -27.5 -30 -35 -37,5 -42,5 -45 -50 -55 -60 -62.5 -65 -70 -75 -75.5 -82.5 -85 -90 -92.5 -97.5
Vientos superiores a los 64 km/h producen un peligroso efecto adicional PELIGROSO MUY PELIGROSO
Las partes del cuerpo expuestas al viento se pueden congelar en 1 minuto
EXTREMADAMENTE PELIGROSO
Las partes del cuerpo expuestas al viento se pueden congelar en 30 segundos
PELIGRO DE CONGELACIÓN DEL CUERPO HUMANO EXPUESTO AL VIENTO SIN LA APROPIADA VESTIMENTA

Cuanto menos viento menos frío. ¿Qué tenemos que hacer para evitar congelarnos a lomos de una moto? La respuesta es que: tenemos que protegernos del viento; conservar el calor corporal; evitar la transpiración por estar excesivamente abrigado; y alejar la humedad de la piel. Pero sobre una moto no sólo hay que evitar la congelación sino que hay mantenerse caliente para estar alerta y conservar la rapidez de reflejos, especialmente en viajes largos. Por encima de todo hay que detectar los primeros síntomas de hipotermia: el entumecimiento de pies y manos; y el aletargamiento, que nos pueden llevar a sufrir un accidente. Si comienzas a sentir cualquiera de ellos, reduce la marcha y para en el primer área de descanso para confortarte con un café caliente y entrar en calor.

En invierno las motos que mejor nos protegen son las que mejor nos aíslen del aire, todas aquellas que tengan un carenado envolvente y una gran pantalla para alejar el viento del torso y la cabeza. Pero ¿qué más tenemos que hacer para protegernos? Los medios que podemos emplear son dos: vestir con múltiples capas y usar prendas del tejido adecuado en cada una. La razón de vestir en capas es porque poniendo o quitando alguna lograremos estar siempre calientes pero sin llegar a sudar y además se consigue algo de aislamiento extra con el aire atrapado entre ellas. Usar prendas del tejido adecuado hará que vayamos más cómodos y abrigados. Las capas principales son tres: una capa directamente en contacto con la piel, sobre ésta, una capa que mantenga el calor corporal y encima de todo, una capa que nos proteja del viento y de la lluvia.

La primera capa debe funcionar como una segunda piel. Su función principal es mantener nuestra piel seca y evacuar lo más rápidamente posible la humedad de nuestra transpiración hacia el exterior para que no nos robe el calor al evaporarse. El material más adecuado es la seda o materiales sintéticos específicos que reciben diversos nombres comerciales. Debe cubrir todo el cuerpo menos la cara: calcetines, pantalones, camiseta de manga larga, sotoguantes y sotocasco. Uno de los errores más comunes es utilizar ropa de algodón. El algodón es hidrófilo, es decir, "le gusta el agua". En un principio nos mantendrá secos humedeciéndose él pero no evacuará esta humedad hacia las capas exteriores y una vez que esté empapado utilizará el calor corporal que tanto necesitamos mantener, para secarse.

Encima de esta capa pondremos la de abrigo, una capa que conserve el calor corporal y que sea lo más transpirable posible. El tejido tradicional más adecuado es la lana pero no puede competir con la más moderna fibra polar que  es más fina y ligera y abriga lo mismo. Dependiendo de la temperatura y de la protección de nuestra moto nos pondremos una braga; un jersey polar; unos pantalones, también de fibra polar; y unos calcetines de lana o tejido técnico. También forman parte de esta capa los forros de la chaqueta y los pantalones de cordura.Generalmente no suele ser necesario poner nada sobre el sotocasco porque el casco ya proporciona el aislamiento término necesario.

Lo primero que hace nuestro cuerpo para mantener el calor en los órganos vitales, cerebro, corazón, etc, es reducir la circulación periférica, es decir las manos y especialmente los pies se nos quedan fríos. Es por esto que de las prendas de abrigo hay que prestar especial atención a los calcetines. No deben ser muy gordos puesto que necesitamos mantener el tacto en la medida de lo posible, para manejar las palancas. Además las botas tienen que cabernos encima sin apretar en ningún punto. Tampoco deben apretarnos los elásticos puesto que podría dificultar la circulación y dejarnos los pies fríos y entumecidos. En definitiva necesitamos unos calcetines de lana tupida o de un tejido técnico, no demasiado gordos y que sean altos, prácticamente hasta la rodilla para que el elástico no nos apriete en el gemelo.


Por fin, la capa exterior del equipo de un motero cumple la doble función de protección y aislamiento. Debe ser una capa impermeable y cortaviento para impedir que penetren los agentes meteorológicos externos, pero a la vez debe permitir la transpiración. Los tejidos estrella para esta labor son el Gore-Tex o cualquier otra de las innumerables denominaciones comerciales similares para este tipo de material. Esta capa exterior está formada por los guantes, la chaqueta, los pantalones, las botas, que suelen ser de cuero y no nos olvidemos del casco. Generalmente las prendas de motero tienen esta capa recubierta de cordura que sí se empapa cuando llueve. A la cordura se le suele proporcionar un tratamiento impermeabilizador a base de polímeros de flúor que se va perdiendo con el uso y se elimina definitivamente al lavar la prenda. Existen aerosoles para renovar este tratamiento y que es conveniente usar de cuando en cuando y casi obligatiorio después del lavado. En cualquier caso cuando se circula mucho tiempo bajo la lluvia o bajo lluvia muy intensa es mejor utilizar un traje de plástico puesto que la cordura puede terminarse empapando y la evaporación de este agua nos llevaría a perder el calor que tanto necesitamos mantener.

Como norma general cuanto mejor calidad tengan las prendas que usemos más cómodos y calentitos iremos. Las prendas de menor calidad tendrán que ser muy gordas para abrigar, y sustituirán los tejidos técnicos más caros, como el Gore-Tex, por otros menos efectivos que cumplirán peor su función. Las prendas de mayor calidad serán más finas y abrigarán lo mismo o más, tendremos menos sensación ir embutidos en capas y capas de ropa e iremos igual de protegidos y calentitos.

lunes, 4 de octubre de 2010

Periodistas mentirosos.

¿Sorprendente título verdad? El otro día me encontré en Facebook una entrada de "Yo me voy con Alejandro" que apuntaba a un video-reportaje de Cuatro titulado "Motoristas Suicidas". Los testimonios de la gente de Montanejos, Valencia,  nos cuentan que viven aterrorizados por los motoristas. Ayer domingo vi un reportaje primo hermano en La 1, en el programa España Directo "Miedo a las Carreras". Este se centra en el pueblo de Alcublas, también en Valencia. En él incluso aparece el testimonio de un rústico pastor que asegura que "las borregas se esbarran y se van pero locas..." Curiosamente ambos se ilustran con imágenes de motos circulando de forma totalmente normal, por una carretera peligrosa y con los guardarrailes sin SPM instalados. Pero de eso... ¡Chitón!

Es bien posible que en los lugares a que se refieren los reportajes tengan problemas de tráfico el fin de semana, por tener una carretera de un trazado singular y bonitos paisajes. Por supuesto, tendrán problemas con conductores circulando a velocidad excesiva, y no sólo motoristas, con conductores borrachos, con los que hablan por el móvil, y con esos que se empeñan en no ponerse el cinturón de seguridad o el casco, etc. ¡Como en todas partes! Pero lo que dicen en esos reportajes mentirosos no es esto. Dicen que hay dos pueblos en Valencia en que la gente vive aterrorizada por los motoristas y por las "carreras". No es de extrañar puesto que según dos de los entrevistados los motoristas van poco menos que tirándose debajo de los coches ¡Para fastidiar! Supongo.

En ninguno de los dos reportajes aparece la opinión contraria de ningún motero. ¿Los moteros no tenemos derecho a hablar? ¿Acaso no tenemos derecho a circular por la carretera? ¿Como grupo no tenemos derecho a la buena fama? ¿Estamos demasiado ocupados sembrando el terror entre las gentes rústicas para detener nuestras máquinas de la destrucción y opinar? ¿Todos los moteros circulamos siempre a velocidad excesiva, haciendo locuras y somos unos suicidas? Estas afirmaciones son tan ciertas como que todos los periodistas son unos mentirosos.

Partamos de la base de que todos hemos cometido alguna imprudencia al volante alguna vez. Una persona que nunca haya tenido contacto con el ambiente motero puede llegar a creerse estas informaciones sesgadas y pensar que los moteros son la reencarnación de Atila y sus hunos. Para los que pertenecen o conocen este ambiente serán simplemente ridículas. Los moteros somos personas, como cualquier otra, pero a los que nos gusta viajar en moto. Disfrutamos de cada kilómetro que realizamos y generalmente respetamos las normas de circulación. ¡Nos va la vida en ello, más que a los que viajan en coche! En general somos muy solidarios, entre nosotros y con los demás; la inmensa mayoría de los moteros se saludan cuando se cruzan en la carretera. Aparte de esto, no es nada raro hablar con un motero al que no conoces de nada en una gasolinera cuando lo único que te une a él son las motos y haber coincidido al echar gasolina. Tampoco es extraño el que se pone a hablar con el compañero que para a su lado en un semáforo y mucho menos si se tiene la misma moto que él. Por no hablar de una avería... Si se ve a otro motero averiado se para inmediatamente, se le pregunta si necesita ayuda y si está en la mano de uno se le proporciona. La inmensa mayoría de los moteros se comporta así la inmensa mayoría del tiempo.

Que una cadena como Cuatro se califique de demonios a un colectivo como el motero resulta ofensivo, pero lo que es sangrante es que se haga en La 1, que es una cadena que se sufraga íntegramente con nuestros impuestos, también los de los moteros. ¿Qué se puede hacer? Yo voy a reclamar. Aparte de escribir esta entrada en mi blog que, seamos sinceros, no va a leer ni mi madre, voy a escribir a los señores de Cuatro (internet@cuatro.com) y a la Defensora del Espectador de RTVE. Y voy a tratar de hacerme oír en todos los foros a mi alcance: Facebook, los foros de motos que frecuento, tratar de involucrar a las asociaciones moteras a las que pertenezco... Digo lo mismo que la Mafalda del genial Quino "desde su humilde sillita": Señores periodistas de Cuatro y especialmente señores periodistas de La 1, desde mi humilde bloguito les exijo que pidan perdón por haber atacado al colectivo motero y rectifiquen, puntualicen su información y dejen hablar a todos. Cuenten la verdad.

viernes, 1 de octubre de 2010

Julieta cumple 20000

Julieta es pequeña, pulida, suave; tan dura por fuera, que se diría toda de plástico y con chasis de acero. Sólo los espejos de azabache de sus retrovisores son frágiles cual dos escarabajos de cristal reflectante.

Permitidme que me tome la licencia de empezar esta entrada así. ¡Ya le gustaría a mi prosa compararse con la de Juan Ramón Jiménez! Valga esta copia rectificada para ilustrar que la ternura que siente un motero por su montura es similar a la de Juan Ramón por Platero.

El caso es que Julieta, mi Honda Deauville negra del 2008, ya no es tan pequeña: Ha cumplido 20000km. Puede parecer que no son demasiados kilómetros, la estrené en noviembre de 2008, pero sí han sido muchas vivencias: Ruta de los Penitentes, Ruta de los Puertos Míticos, Reunión libre de Estrella de Javalambre; Viajes en pareja a Gredos y Cuenca y muchas noches de viernes a cenar a El Pardo; muchas salidas de sábado o domingo y sobre todo muchos trayectos diarios al trabajo. Sobre Julieta he pasado calor, frío, miedo, he soportado las inclemencias del tiempo: nieve, lluvia...


Primeros 20000km de Julieta
Recuerdo el día en que Madrid se quedó colapsado por una nevada colosal: Fue el viernes 9 de enero de 2009. Julieta y yo salimos de casa sobre las 7:30, como todos los días y recorrimos los 11km que le separan de mi trabajo, cerca del aeropuerto. Entonces nada hacía suponer lo que pasaría después. Cuando entrabamos al garaje del edificio, antes de las 8 de la mañana, comenzaban a caer los primeros copos. Pocas horas después, Madrid quedaba sepultado debajo de un manto blanco. Los autobuses y los coches privados no podían moverse prácticamente y el metro estaba completamente colapsado por madrileños que trataban de llegar de un sitio a otro. La gente nos quedamos atrapados allí donde estábamos, en sus casas, en el trabajo... Cuando llegó la hora de salir lo más prudente hubiera sido dejar la moto tranquilamente aparcada en el garaje y volver a casa en metro, pero... ¿Quién opta por lo más prudente? Además la semana siguiente la había cogido de vacaciones y no me seducía en absoluto la idea de abandonar la moto en el garaje del trabajo a la vista de cualquiera y sin posibilidad de candarla a una columna. Ni corto ni perezoso me dispuse a roturar la nieve con los neumáticos.

Leí en un foro que a modo de cadenas, lo mejor era poner bridas a las ruedas y como siempre llevo casi de todo en las maletas, las llené de bridas. Lo más duro fue subir por la empinadísima rampa de salida del garaje, que estaba helada y poco transitada. Una vez en la calle me encontré que los escasos 50 metros que me separaban de la calle principal, por donde ya habían pasado quitanieves, estaban cubiertos de nieve por la que nadie había transitado. Me detuve y pensé ¡Estoy loco! Nadie ha salido por aquí ni siquiera en coche y yo voy a hacerlo con una moto de carretera con los neumáticos llenos de bridas. En estas ocasiones me suele venir a la cabeza la frase que tanto decía mi  extraordinario abuelo Perlín y que mi madre tanto me ha repetido: "De los cobardes nunca se dijo nada". Recuerdo con horror el haber patinado en al menos dos ocasiones con la rueda delantera que horadaba la nieve virgen dejando un surco de unos 10 cm de profundidad.

El resto del trayecto, desde la calle principal, lo realicé muy despacio, en marchas largas y siempre por el arcén con las luces de emergencia encendidas y transcurrió sin mayores incidentes. De nuevo Julieta se las ingeniaba para llevarme sano y salvo hasta casa.

He vivido otras muchas experiencias maravillosas a lomos de esta máquina y me quedan muchas más esperándome a cada nuevo kilómetro que recorreré pero creo que lo que no volveré a repetir es abrirme camino por nieve virgen.


viernes, 9 de julio de 2010

Riders' Luggage

Have you ever tried to persuade your wife to travel light? ‘Dear do you really think that we will need our own cups and dishes when we arrive in Kathmandu?’ Someone might be inclined to ask to his beloved wife while she is carefully packing in bubble wrap every single piece of the delicate china inherited from her grandma before a long weekend visit to Nepal. Imagine the great amount of tactful diplomacy that riders, despite their rude and tough look, need to deploy for making their partners pack all they need for a twenty day trip to Cape North (a kind of Mecca for European bikers) in a tiny bag that fits inside the side-case of a motorbike.

Traveling by motorbike does not only represent an adventure and a physical challenge but also a great planning and optimization exercise, similar to the one necessary for a mountain-climbing expedition, for instance. Travelling by bike adds to the general discomfort of travelling, particularly that of an open-air means of transportation and very limited luggage space, especially if you travel with another person. If you don't travel by bike you may wonder who would want so much suffering by his own free will. The pure act of displacement, going from one place to another, is generally considered a mere burden; one is always willing to arrive in the destination as soon as possible (think of motorways/highways). The truth is that you only begin to know what traveling is when you go by motorbike, on foot, by bicycle or similar means. The importance of the destination begins to fade and enjoying the road becomes a relevant part of the experience (one tries to find the colorful roads and keep away from highways). There is a very well-known bikers saying that illustrates this: Only a biker knows why a dog sticks his head out of a car window.

There are two main ways of relieving the discomfort of travelling by motorcycle: wearing the appropriate equipment (helmet, gloves, jacket, trousers, boots, etc.) and optimizing the luggage. The former one helps you minimize the effects of weather on an open air vehicle, and the latter is the only way to ensure you will not forget anything necessary. In this essay we will focus on the luggage. Preparing luggage for a specific trip requires a great effort in planning and optimization. If you are a last-minute packer this will make no sense for you. Just pack what falls out from your closet when you open it, but be sure to grab your credit card: you'll need to buy what you forgot. On the other hand if you obsessively plan everything to the last detail, you will be glad going through the steps in the following paragraphs (and maybe writing an essay about it later).

First of all we should write down a detailed list with all the items. Maybe it is not worth the effort for a weekend trip but it definitively is for longer ones. There are some essentials like money, credit cards, ID or driving license that we do not want to forget but there are also items in many other categories that have to be considered. We do not want to forget our riding gear (gloves, helmet…); accessories for the bike, like some tools or a cover to protect it from dew; navigation and communication equipment, like a map or our cell phone and its charger; day-to-day clothes, we definitively will not need our dinner jacket (tuxedo) but we do not want to burst into a restaurant in Copenhagen dressed in leather and cordura. We must also remember a first aid kit, our toilet bag, a little knife, our photo camera and depending on the specific type of trip, we may also need sheets or a sleeping bag, a towel etc.

The second step is assigning a level of necessity to each item and to write it down on our list. Some are essential for the trip, money or our driving license that can’t be forgotten. The necessity level of the rest of the items depends on the person and the trip. These are the categories I can think of, listed from the most to the least necessary: items that may prevent an emergency (a rain-suit or a polar fleece sweater to keep us warm and dry); items that are essential in case of emergency (a cell phone); items that may solve or assist on dealing with an emergency (a screwdriver or a flashlight/torch); items for travelling more comfortably (an iPod or intercoms); items to make emergencies less uncomfortable (hand wipes); and at lasting, not-so-necessary items (our national flag to pose with for the photos). In most cases it will be necessary to go through the list several times trying to satisfactorily fit those items whose category may not be so clear.

The third task is to decide the most suitable place to store every item and note it down on the list. This will also depend strongly on the bike, the biker and the trip itself. If you are planning a long trip by motorbike you most likely have a touring motorbike, a big cruiser or a trail bike, already equipped with saddlebags or side-cases, a top-case, a tank bag and maybe a luggage rack on the top-case. If you have a super sport bike things simplify sharply: there’s only space for your credit card. In my case, I have a touring bike with side and top cases and two front compartments one at each side of the handlebars and I add a tank bag for long trips. There is a delicate blend of reasons to make one decide which is the best place for storing each item. ‘Reachability’, security concerns and personal preferences are issues to take into account. It is also advisable to place very heavy items close to the center of gravity when possible (tank bag), along the centerline of the bike or symmetrically distributed and never to exceed the cargo limit. For instance, you may want to have your camera within reach at all times which may suggest that the tank-bag, right in front of you when riding, is the place for it. Nevertheless this will force you to carry the tank bag along with you on every single stop to keep your camera away from pickpockets so maybe the top-case will result a much safer place for the camera, although this will make you get off the bike and unlock it for taking a picture. All this may not be an issue when traveling in less populated regions of the world. There may be no unique solution for distributing your luggage and finding the one that works for you may require some trial and error. As a general rule I trend to store in the side-cases the day-to-day clothes, toiletries and everything that will not be necessary until we are in the hotel at night. I put in the tank bag everything we will use on every stop or that things that you need to keep within reach and will not cause any security issue like the rain suits or our neck gaiters. Finally I reserve the top-case for those things that we may need during the trip like an extra polar fleece sweater and those that must be stored in a secure place, like our camera.

Only after this last stage should we put the pen aside and actually start packing. There is no way of being sure that all that we decided to store in some specific place will actually fit in. We will surely need to make some last minute redistribution and maybe even be forced to leave something. Our necessity classification will be very useful at this point. It is not a bad idea to start packing several days before departure especially if we don’t have much experience.

Despite the time and effort spent on the luggage we will surely leave something essential at home and carry along some knick-knack that we will never use during a trip. The most careful planning will never reach the level that only a great amount of experience can provide. Always remember that if your luggage doesn't fit in and you have already developed the necessary suggestion ability to persuade your wife to travel by motorcycle it will be almost effortless to make her see how convenient it is for her to drive the luggage by car while you still resign yourself to going by bike.

lunes, 17 de mayo de 2010

Lunes de lunes.

Julieta me está llamando desde el garaje. Su voz profunda, esa voz que atraviesa los espacios vacíos y los muros que los separan y que en realidad surge desde lo más profundo de la repugnancia del alma, me dice: ven, vámonos a disfrutar del sol que ya calienta los huesos y del aire que todavía está fresco y de los paisajes, esos que se esconden más allá de la próxima curva, más allá de la siguiente loma, cada vez más exóticos cuanto más te acercas al horizonte. Vámonos a fundirnos con el asfalto, la tierra, el paisaje, y el viento en un negro remolino de plata, para ser como un suspiro que cuando se ha exhalado ya no es más que un recuerdo vago y sin sentido.

Un gusanillo con ojos pillos me mordisquea el alma tiernamente. Pero mi alma está prisionera, le atan unas cadenas de oro y platino y otras de cuero y tachuelas, nada tan resistente que no se pueda romper si se da un tirón decidido pero los mordiscos del gusano son juguetones y no son suficiente acicate. ¿Si el gusano muda de humor un día y muerde con saña, estará mi alma decidida a la batalla y a la huida? ¿O se quedará acomodada viendo como se pierde, pedazo a pedazo y lamentándose de las flojas cadenas que le atan? Mientras tanto todo es sueño.

sábado, 15 de mayo de 2010

Zapatos para Julieta (2ª Parte)

(Viene de Zapatos para Julieta)

Han pasado dos meses y medio desde que publiqué la primera parte de esta entrada (ver aquí), aunque a mi más bien me ha parecido un siglo. He tenido una vida personal y profesional muy intensas y casi no he parado en Madrid. Si a estos compromisos se les añade que el tiempo está revueltillo y que llueve día sí, día también. ¡No he podido salir con mi moto para probar las ruedas nuevas! Cada vez que bajo al garaje Julieta me mira con esa cara triste que sólo ella sabe poner con su único ojo en el centro del morrito y sus dos retrovisores caídos de tristeza y soledad. Por fin el sábado pasado el tiempo nos daba unas pocas horas de tregua por la mañana que mi amigo y compañero Luís con su FZ6 N (Fazer 600 naked) y yo aprovechamos para dar una vuelta. ¡Por fin podría poner a prueba mis Pirelli Angel ST!

Quedamos en Plaza de España no muy temprano, la ruta era corta porque no confiábamos en que no lloviese. La idea que teníamos en mente era salir de Madrid por la Autovía de Extremadura y desviarnos hacia San Martín de Valdeiglesias a la altura de Navalcarnero por la M-507. Hay varios tramos de curvas bastante buenas en esta carretera. Después subiríamos por Robledo de Chavela hacia la conocidísima Cruz Verde a tomar una "sin alcohol" y vuelta a casa por El Escorial y Galapagar.


Ver mapa más grande

Yo estaba a la vez emocionado y preocupado ante la prueba de los nuevos neumáticos aunque al final de la ruta demostraron que no había ningún motivo de preocupación. Hasta llegar a San Martín de Valdeiglesias hubo mucho tráfico. Rodamos prácticamente todo el camino detrás de inmensas filas de coches lideradas por entrañables ancianos al volante de sus venerables coches, todos tenemos derecho a usar las carreteras aunque a veces nos creamos que somos los dueños. Los tramos donde está permitido adelantar en estas carreteras reviradas y llenas de rotondas son escasos y no queda más que practicar la santa virtud de la paciencia. Como no hay mal que por bien no venga, durante este tiempo yo tuve oportunidad de ir haciéndome con los neumáticos e ir aumentando paulatinamente la tumbada en las curvas y mi confianza en ellos.

Por fin pasado San Martín de Valdeiglesias encontramos el primer tramo sin tráfico y pudimos disfrutar primero de un tramo largo con curvas rápidas y abiertas y luego en la subida a Robledo de Chavela de una carretera lenta, revirada y muy divertida. Aquí es donde pude probar de verdad los Angel ST. ¡El resultado fue espectacular! La moto se maneja mucho más fácilmente que con los antiguos BT020. Eliminan gran parte del cansancio de los brazos, por no tener que soportar las vibraciones del manillar provocada por el escalonamiento de los últimos. El perfil del Angel ST es redondeado igual que es de los anteriores BT020, no picudo como el del Pilot Road II. No he notado gran diferencia a la hora de tumbar la moto o meterla en la curva, que puede ser por mi falta de experiencia valorando distintos neumáticos. Sólo una profunda sensación de control y seguridad. En varias curvas de 180º, tanto a un lado como a otro, las estriberas llegaron a arrastrar contra el suelo. Sí sí, he escrito bien, no he puesto rozar, he puesto arrastrar, porque eso fue lo que hicieron. Se arrastraron por el asfalto durante un tramo de la curva. No había sensación de descontrol ni de peligro, ni siquiera de que se estaba llegando al límite del neumático, aún parecía que se podía tumbar más con total confianza. ¡Lastima que me preocupe rozar las maletas!

Durante el primer tramo de curvas ámplias de subida era yo quien iba delante y en varias curvas llegué a alejarme ligeramente de mi amigo Luís con su Fazer. ¡Para que luego algunos vayan diciendo por ahí que la Deauville es un cacharro! Sólo hace falta tener unos buenos neumáticos y algo de experiencia con la moto.

Llegamos a La Cruz Verde con una gran sonrisa en los labios y con muchas incidencias que comentamos tomando unos refrescos y un par de pinchos de tortilla que resultaron de lo más sabroso. Afortunadamente la lluvia nos respetó los suficiente como para que comenzase a llover cuando ya habíamos aparcado las motos sanas y salvas en Madrid.

Definitivamente puedo afirmar que he ganado mucho con el cambio de los neumáticos. Si unimos las impresiones del comportamiento de los Pirelli Angel ST en ciudad que ya comenté en la otra entrada (ver aquí) y las que he apuntado aquí podemos concluir que:
  • Los Angel ST son unos neumáticos con un tiempo de calentamiento corto.
  • Tienen un buen comportamiento en mojado, buen agarre y cuando deslizan son nobles y predecibles.
  • Tienen un perfil redondeado neutro que ayuda a que la transiciónes entre curvas sean suaves y agradables. Quizá es este punto el que menos me gusta. Claramente representa una ventaja para el acompañante, cuando se rueda con paquete pero para ir sólo preferiría que fuesen más agresivos.
  • Permiten unas tumbadas muy pronunciadas y transmiten una gran seguridad incluso cuando se llega al límite por geometría de la moto.
Quedan dos puntos por conocer, a saber, la durabilidad que sólo con el tiempo se puede determinar y si son tan precedibles y nobles en seco como lo son en mojado, lo que excede por mucho la capacidad de pilotaje de este motero.

En resumen unos neumáticos estupendos y una fantástica mañana de ruta para contar y recordar.

jueves, 22 de abril de 2010

En Goldwing por Nevada

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Lo que más me sorprende cuando llego a Estados Unidos es lo grande que es todo: los coches; los vasos de Cocacola; la gente; las raciones de comida... Hasta las palabras son grandes. Allí nada es "good" o "nice" todo es "awesome". ¿Qué opciones te deja esto para alquilar una moto en Las Vegas, la ciudad del exceso? Una vez que ya llevábamos una semana allí y estábamos medio adaptados al estilo de vida ¡No vas a alquilar un Vespino! Estuvimos considerando dos opciones: una Electra Glide o una Goldwing. Si hubiésemos llevado una semana más en USA seguro que habríamos alquilado la Electra Glide que hace más ruido. Pero con sólo una semana aún nos quedaba algo de europeo dentro y nos decidimos por la más discreta Goldwing.



Nos dirigimos a un prestigiosísimo negocio de alquiler de motos donde fuimos maravillosamente atendidos por una chica que curiosamente nació la misma fecha que yo aunque unos años después. Una vez pagados los $1000 de fianza por la motarraca salimos a rodar por el centro de Las Vegas: "The Strip", la calle donde están todos los hoteles que vemos en las pelis.


La moto me sorprendió muy gratamente. Por supuesto es un dechado de tecnología, todo lo que siempre has soñado tener a bordo de una moto lo tienes instalado de serie: navegador, radio/cd con entrada para MP3, control de la presión de las ruedas, control de crucero, cierre centralizado, marcha atrás... En parado no es tan torpe como pudiera parecer en un principio aunque la marcha atrás es imprescindible si no quieres tener que andar reclutando transeúntes para que te ayuden a desaparcar. Una vez que la moto está en movimiento el centro de gravedad tan bajo que tiene es de gran ayuda y al final resulta una moto relativamente ágil, eso sí, olvídate de serpentear entre los coches... que por cierto en EEUU no se hace, las motos van tranquilamente detrás de éstos, en amor y compaña. Lo que sí me disgustó de la moto es lo difícil que es mantener la estribera alejada del asfalto, en curvas cerradas hay que ir con cuidado y entrar relativamente despacio para no llevarse el sustazo. Dos cosas completamente indiscutibles son la inmensa comodidad de la máquina y la potencia del motor. Según mi artillera de cola, el asiento del pasajero es "como el sillón de casa" y es un enorme placer apretarle la oreja al animalillo y sentirte catapultado hacia delante. ¡Eso sí! ¡Acuérdate de frenar antes de la próxima curva!


Salimos de Las Vegas hacia el sureste por la Highway 93 y en seguida nos desviamos hacia el noreste por la East Lake Mead Parkway para luego bordear el Lago Mead y llegar hasta la famosa Presa Hoover que hace frontera entre los estados de Nevada y Arizona. Ingenuamente pensé en que no habría mucho que ver hasta llegar a la Boulder Beach Highway que discurre al lado del lago pero me equivocaba. Simplemente por atrevernos a salir de Las Vegas, Nevada nos premiaba con paisajes desérticos y alucinantes, llenos de magia. Carreteras interminables bajo un inmenso cielo azul, del que colgaba un sol abrasador, rodeados por una tierra rojiza donde sobreviven con mucha dificultad unos arbustos medio raquíticos. El paisaje nos sobrecogía y nos dejaba sin aliento. Y resultaba más espectacular al llegar a Lake Mead, el desierto de agua. La sensación era de completamente alucinante: montado en una enorme moto, con mi chica de paquete, el viento en la cara y el sol en la espalda y en el MP3 sonando "Born to Be Wild".


 Una vez que hubimos entrado en el Lake Mead National Recreation Area, que debe de ser como la "playa de Las Vegas", encontramos una de las construcciones más sorprendentes que he visto en mi vida ¡Un baño en el medio del desierto! Menos mal que estos americanos dan en todo ¡Imagínate que te entra una urgencia en medio del desierto! ¿Qué haces si no encuentras un baño? En fin...

La magia terminó al llegar a la incorporación a la Highway 93 que lleva hasta la Presa Hoover. Todo Las Vegas ha pensado en visitarla y nos metemos en un atasco de 4 millas hasta la presa. Además como he dicho antes las motos en Estados Unidos no serpentean ni usan el arcén ni nada... Y como donde fueres haz lo que vieres ¡Nos toca aguantar la fila!


La avalancha de turistas sobre la presa es tal que se nos antoja que ésta, sólida frente al envite del Río Colorado, va a ceder bajo el peso de la masa de cuerpos pululantes. Aparcamos en un "huequito", echamos un par de fotos y vuelta para Las Vegas por la Highway 93 ¡Hay que devolver la moto a tiempo no vaya a ser que les dé por no devolvernos la fianza! He hecho realidad un sueño: ¡En Goldwing por EEUU!