Bienvenido a Collagium. Un espacio donde se muestran de forma desordenada pequeños instantes congelados de una vida, pensamientos, reflexiones, proyectos... Todo lo que un día tras otro me interesa y conforma pedazo a pedazo mi existencia.


sábado, 15 de mayo de 2010

Zapatos para Julieta (2ª Parte)

(Viene de Zapatos para Julieta)

Han pasado dos meses y medio desde que publiqué la primera parte de esta entrada (ver aquí), aunque a mi más bien me ha parecido un siglo. He tenido una vida personal y profesional muy intensas y casi no he parado en Madrid. Si a estos compromisos se les añade que el tiempo está revueltillo y que llueve día sí, día también. ¡No he podido salir con mi moto para probar las ruedas nuevas! Cada vez que bajo al garaje Julieta me mira con esa cara triste que sólo ella sabe poner con su único ojo en el centro del morrito y sus dos retrovisores caídos de tristeza y soledad. Por fin el sábado pasado el tiempo nos daba unas pocas horas de tregua por la mañana que mi amigo y compañero Luís con su FZ6 N (Fazer 600 naked) y yo aprovechamos para dar una vuelta. ¡Por fin podría poner a prueba mis Pirelli Angel ST!

Quedamos en Plaza de España no muy temprano, la ruta era corta porque no confiábamos en que no lloviese. La idea que teníamos en mente era salir de Madrid por la Autovía de Extremadura y desviarnos hacia San Martín de Valdeiglesias a la altura de Navalcarnero por la M-507. Hay varios tramos de curvas bastante buenas en esta carretera. Después subiríamos por Robledo de Chavela hacia la conocidísima Cruz Verde a tomar una "sin alcohol" y vuelta a casa por El Escorial y Galapagar.


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Yo estaba a la vez emocionado y preocupado ante la prueba de los nuevos neumáticos aunque al final de la ruta demostraron que no había ningún motivo de preocupación. Hasta llegar a San Martín de Valdeiglesias hubo mucho tráfico. Rodamos prácticamente todo el camino detrás de inmensas filas de coches lideradas por entrañables ancianos al volante de sus venerables coches, todos tenemos derecho a usar las carreteras aunque a veces nos creamos que somos los dueños. Los tramos donde está permitido adelantar en estas carreteras reviradas y llenas de rotondas son escasos y no queda más que practicar la santa virtud de la paciencia. Como no hay mal que por bien no venga, durante este tiempo yo tuve oportunidad de ir haciéndome con los neumáticos e ir aumentando paulatinamente la tumbada en las curvas y mi confianza en ellos.

Por fin pasado San Martín de Valdeiglesias encontramos el primer tramo sin tráfico y pudimos disfrutar primero de un tramo largo con curvas rápidas y abiertas y luego en la subida a Robledo de Chavela de una carretera lenta, revirada y muy divertida. Aquí es donde pude probar de verdad los Angel ST. ¡El resultado fue espectacular! La moto se maneja mucho más fácilmente que con los antiguos BT020. Eliminan gran parte del cansancio de los brazos, por no tener que soportar las vibraciones del manillar provocada por el escalonamiento de los últimos. El perfil del Angel ST es redondeado igual que es de los anteriores BT020, no picudo como el del Pilot Road II. No he notado gran diferencia a la hora de tumbar la moto o meterla en la curva, que puede ser por mi falta de experiencia valorando distintos neumáticos. Sólo una profunda sensación de control y seguridad. En varias curvas de 180º, tanto a un lado como a otro, las estriberas llegaron a arrastrar contra el suelo. Sí sí, he escrito bien, no he puesto rozar, he puesto arrastrar, porque eso fue lo que hicieron. Se arrastraron por el asfalto durante un tramo de la curva. No había sensación de descontrol ni de peligro, ni siquiera de que se estaba llegando al límite del neumático, aún parecía que se podía tumbar más con total confianza. ¡Lastima que me preocupe rozar las maletas!

Durante el primer tramo de curvas ámplias de subida era yo quien iba delante y en varias curvas llegué a alejarme ligeramente de mi amigo Luís con su Fazer. ¡Para que luego algunos vayan diciendo por ahí que la Deauville es un cacharro! Sólo hace falta tener unos buenos neumáticos y algo de experiencia con la moto.

Llegamos a La Cruz Verde con una gran sonrisa en los labios y con muchas incidencias que comentamos tomando unos refrescos y un par de pinchos de tortilla que resultaron de lo más sabroso. Afortunadamente la lluvia nos respetó los suficiente como para que comenzase a llover cuando ya habíamos aparcado las motos sanas y salvas en Madrid.

Definitivamente puedo afirmar que he ganado mucho con el cambio de los neumáticos. Si unimos las impresiones del comportamiento de los Pirelli Angel ST en ciudad que ya comenté en la otra entrada (ver aquí) y las que he apuntado aquí podemos concluir que:
  • Los Angel ST son unos neumáticos con un tiempo de calentamiento corto.
  • Tienen un buen comportamiento en mojado, buen agarre y cuando deslizan son nobles y predecibles.
  • Tienen un perfil redondeado neutro que ayuda a que la transiciónes entre curvas sean suaves y agradables. Quizá es este punto el que menos me gusta. Claramente representa una ventaja para el acompañante, cuando se rueda con paquete pero para ir sólo preferiría que fuesen más agresivos.
  • Permiten unas tumbadas muy pronunciadas y transmiten una gran seguridad incluso cuando se llega al límite por geometría de la moto.
Quedan dos puntos por conocer, a saber, la durabilidad que sólo con el tiempo se puede determinar y si son tan precedibles y nobles en seco como lo son en mojado, lo que excede por mucho la capacidad de pilotaje de este motero.

En resumen unos neumáticos estupendos y una fantástica mañana de ruta para contar y recordar.

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